El circuito de carreras de la diputación
desde su concepción, tuvo la gran idea de desparramar almas correteantes (algunas unidas a cuerpos fibrosos
atléticos y otras a gastro-tochos1 o fofisanos2) por
toda la geografía Albaceteña. Qué duda cabe que un buen número de atletas jamás
habríamos visitado muchos de los espectaculares parajes donde están enclavados esos
preciosos municipios siendo el propio viaje, un atractivo más para realizar la
carrera.
Para seguir conservando su anonimato y
privacidad sin ahondar en la llaga y no los acosen los sponsors de los Rallyes Dakar,
Finlandia, Australia y Los Anguijes por sus excepcionales
dotes de resiliencia ante las adversidades orientativas, sangre fría, visión
infrarroja tipo depredator
entre la maleza y la haboob4
provocada por los coches, sin necesidad de ingerir Diazepam5 por
cajas, cambiaré los nombres de los protagonistas de esta Crónica road
movie6 por Amundsen,
Luis
Moya
y John
Wayne (en “El
hombre tranquilo”)
El trayecto en coche a Nerpio consiguió
que afloraran el ello, el yo y el superyó
freudiano3;
una experiencia que puso al límite mente y máquina, en un entorno desconocido
para ambos, de gran belleza pero arriesgado e imprevisible metro a metro,
segundo a segundo, pensamiento a pensamiento… pero antes de entrar de lleno en
la vorágine de búsqueda de respuestas a las eternas cuestiones existenciales:
¿De dónde venimos…?, ¿A dónde vamos…?, ¿Cómo hemos llegado a Granada…?, ¿ Dónde
está el asfalto… ?, ¿Y el camino…?, ¿Eso sentado en aquel pedrusco, es un Elfo o un Fauno…? es que con la polvisca que estamos levantando no distingo bien, ¿Luis Moya, qué destino has puesto en el
GPS, Nerpio o Narnia?...
Como
cualquier historia que se precie, debe empezar por el principio, vamos a ello:
Durante esa semana, hubo distintos
eventos disuasorios además de trabajo extra relacionado con la empresa familiar
que fue descartando día a día, el necesario entrenamiento de cara a Nerpio. Una
reunión lúdico-social en casa durante
todo el sábado de compañer@s de Lanzadera Fundación Santa María la Real,
con desgañite por karaoke incluido que ríete tú de la efectividad de las
terapias grupales al uso, también coadyuvó a tener un
cuerpo atlético griego engrasado y a punto para las mieles de la gloria en Nerpio.
Otro detalle a tener en cuenta, es que
mi antiguo pero fiel AUDI, lleva varias semanas “constipado” del alternador y tuve que llevarlo dos veces
consecutivas al Taller para que lo revisaran; de hecho, en Ossa de Montiel arriesgué
un poco el tipo para probar si la reparación (con el mismo alternador) ya era
efectiva. No hubo problema alguno, funcionó perfectamente sin ningún encendido
del testigo de Batería. Con esa seguridad me dispongo a enfrentarme a llegar a
Nerpio…
Domingo
7:10am. Percibo el suave susurro aterciopelado de notas
sincopadas de similar cadencia y musicalidad a la Berrea7 cérvida
en Cabañeros. Estaba tan sumido en la etapa REM que le dije a Morfeo: ¡Anda, ve tú a apagar el despertador que si eso, ya iré luego! Debió
estar sonando sin parar esos 10 minutos porque lo puse a 7:00am; de hecho
cuando abrí la ventana para asomarme al patio, los vecinos me dieron un
emocionado aplauso espetando: “¡Por fin
lo has apagado, alondra8 mañanera!”
Quedamos
a las 7:30am en la Churrería de la Avda. España, como
no podía ser de otro modo, y allí estaba ya el reparto completo de la road movie: Luis Moya, John Wayne, Amundsen y su partener. Tras un distendido desayuno atlético definiendo que la
ruta a seguir para Nerpio iba a ser por Caravaca de la Cruz, girando en Barranda pasando por Archivel y el Sabinar, también estudiamos entre churro y churro, las estrategias de ataque de la
carrera en sí. Concluyendo el desayuno, nos disponemos a salir felices hacia el
reto Nerpio y sin tener aún el dato que iban a ser 8 km en vez de más algo más
de 10 km.
Nos ponemos en marcha en dos coches: Amundsen y Sra. por un lado y el resto conmigo. A la altura de Tobarra, ya
empieza a dar esporádicos y cortos destellos el indicador de la batería pero prosigo
porque en otras ocasiones (y lleva al menos 4 años) han desaparecido sin más.
Como se van repitiendo, ya comento en
cabina de viva voz que puede haber problemas y les digo que en la Venta del Olivo paramos para que se
cambien de coche continuando a Nerpio y yo me vuelvo a Albacete; mucho más
sencillo y corto que viniese una grúa a recogerme en caso de fallo completo.
En la misma salida de la autovía hacia Calasparra, decido arriesgar y continuar
porque, parecía parpadear menos el testigo, el indicador de tensión de la
batería no variaba de 14V y el coche funcionaba tan bien como siempre; el fallo
parecía más una mala conexión del testigo que del alternador. El hecho de ir
dos coches ayudó a esa decisión. Y así fuimos hasta pasar Caravaca de la Cruz y esperando el desvío hacia Barranda…
En carretera todo el recorrido va Amundsen por delante (a escasos 15m) ya
que se conoce el camino y hemos coincidido ir a Nerpio en alguna otra ocasión.
Veo ya el desvío, está la indicación justo delante de él pero,
sorprendentemente, continua recto; le
doy las largas, toco el claxon y continúa. Surge el desconcierto con Luis Moya (mi copiloto) y John Wayne en cuanto a llamarlo (o no) directamente
por tfno. pero pensamos que seguramente conoce un desvío o atajo más adelante. En
ese momento Luis Moya conecta el GPS
de su móvil y empieza a proporcionarnos información…
Al ir entretenidos hablando de lo divino
y lo humano, de las carreras, que íbamos bien de tiempo y que el testigo de la
batería seguía de forma aleatoria parpadeando, se nos iban pasando las 3 o 4
veces que, con insistencia, el GPS nos indicaba que había que girar a la
derecha e incluso dar la vuelta. Cuando ya vemos el cartel que pone “Bienvenidos a Andalucía” y “Provincia de Granada” es cuando… ¡¡Entramos en PÁNICO!!
- Luis Moya: ¡Por Dios, Sebas, trata de pararlo! ¡¡Trata de
pararlo!!
- Sebas: ¡¡Mecagüentóloquesemenea, vamos como pollo sin cabeza a la
Alhambra pasando por el Albaicín!!
- John Wayne: ¡¡Llamo por el móvil a Amundsen pero ya!!
- Sebas: ¡Espera! ya ha visto las largas, gira hacia esa gasolinera (a
la entrada de Almaciles (Granada))
Detenemos los coches, bajo y me dirijo
derecho hacia Amundsen (explorador
noruego primero en llegar al Polo Sur y descubrir nuevas rutas en el Polo Norte)
y me dice:
- Amundsen: No sé dónde se me ha
pasado el desvío pero me ha extrañado tanta recta seguida después de Barranda y tampoco me habéis avisado.
- Sebas: ¡¡Claro que te hemos dado largas
y pitos!! Pero te hemos visto tan cargado de razón que dábamos por hecho que
sabías donde estabas e ibas y te hemos seguido sin más; culpa nuestra también.
Bueno, no importa, vamos a ver por dónde vamos ahora a Nerpio que ya son las 9:50am
- Luis Moya: Mi GPS está calculando
nueva ruta.
- John Wayne: Llamad también a Santoyo
a ver por dónde vamos a ir ahora y que cuente a la Organización y a Villaescusa
el posible retraso que, de ir todo bien, serán minutos.
Nos subimos todos a los coches y Santoyo
nos explica por teléfono (echándose las manos a la cabeza al saber dónde estábamos)
que volvamos a Barranda hacia El Sabinar. Como el GPS de Luis
Moya nos indica una ruta más corta pasando por Cañada de la Cruz hacia Nerpio
y marca con 42km (una Maratón al fin
y al cabo) y volver a Barranda supone
79km, doy por hecho (sin pensar en
el tiempo) que 42 km eran por carretera similar a la que habíamos venido e
igual ese tiempo lo podíamos bajar bastante, y como nos quedaba escasamente 1
hora para el inicio de la carrera, tiramos por Cañada de la Cruz…
A todo esto, dentro del coche nuestro
cerebro entraba en ebullición, aunque la idea global de tod@s era como la
cancioncilla del sketch
de Martes y Trece criticando las obras de Barcelona ´92,
cada uno en su pensamiento, tenía sus propios fantasmas e inquietudes…
.- Amundsen: “Se me viene abajo hacer
todas las carreras del circuito y cuando se entere mi Santa esposa después de
tanto sacrificio, encima ve va a canear… ¡Zasca!, ¡Vaya castaña me ha dado, como
la tengo de copiloto, me ha leído el pensamiento!”
.- Casto ¡Uy, perdón! Santa
de Amundsen: “En cuanto lleguemos a
casa, voy a meter a Amundsen al baño María y darle un hervor porque vaya
mañanita gratuita de paseo campestre me está dando el explorador de la
Antártida”
.- Luis Moya: “Me pido una sustitución, me salto un evento social importante, no
tengo todas las carreras de montaña para puntuar… ¡¡Por Dios Santo qué sano es el
deporte para la salud mental!!”
.- John Wayne: “Como siga en ésta tensión, dejo de ser “el hombre tranquilo” y paso a
llamarme “el increíble Hulk” ¡Va a temblar hasta la sota de bastos!”
.- Sebas: “El testigo de la batería sigue parpadeando a su bola, como se nos pare el
coche por aquí, nos van a tener que sacar la UME con un helicóptero
Chinook CH-47 porque
el de la grúa va a decirme que venga -Rita the Singer- y como les diga a los
compis que empujen, me van a despeñar a mí también por estos barrancos”
Llegamos
al pequeño pueblo de Cañada de la Cruz
y
damos dos vueltas callejeando a la plaza principal porque el GPS no parece
señalar la salida adecuada. Luis Moya, de haber tenido un
botón de EJECT en el Audi como en los cazas y salir disparado al cielo con el
bloque de asiento, lo habría hecho en ese momento. En la segunda vuelta, vemos
a una pareja mayor de apariencia aborigen y le preguntamos: “¿Perdonen, para ir a Nerpio?” y lo que
nos faltaba es la acongojante respuesta: “No
somos de aquí pero atrás está la Plaza del pueblo y pueden preguntar en el bar”.
Se lo agradecemos, nos entra la risa floja y siguiendo esa misma calle
hacia las afueras del pueblo, el GPS indica que es la dirección correcta
(Aplausos, algarabía, fanfarrias y vítores a la Virgen de la teta al hombro)
Tanta felicidad concentrada no iba a
durar mucho; la pequeña carretera de asfalto, no estaba ni pintada y el GPS
indicaba que faltaban unos 35 km y eran ya las 10:10am.
Todo ese tramo hasta llegar al cruce con
la carretera Provincial AB-507 a unos 3km de Nerpio, desearía hicieren un esfuerzo de imaginación para tener la imagen
completa de la situación descrita sólo a modo de flashes narrativos,
como pinceladas de las emociones, los miedos, la sinrazón, lo desconocido, la
belleza natural, la esclavitud a la tecnología, los “qué razón tenía mi abuelo” y también, cómo nos comportamos ante la
adversidad, uniendo fuerzas, siendo
optimistas y positivos hasta decir basta…
.- Luis Moya: Ya estamos fuera del
pueblo, tan solo seguir esta carretera…
Y a dos kilómetros del pueblo…
.- Sebas: ¡¡Ya no hay carretera, es
camino pedregoso!! ¿Pero qué pone el GPS?
.- John Wayne: ¡¡Esto va a ser
divertido!!
.- Luis Moya: ¡¡Me va a dar un
parraque!! El GPS dice que sigamos y nos acercamos cada vez más a Nerpio. Lo
malo es que perdamos la cobertura.
Varios kilómetros después de sube, baja,
piedras, curvas cerradas, freno, acelero, esquivo, bifurcaciones, senderistas
perplejos viéndonos pasar…
.- Sebas: El testigo de la batería
sigue parpadeando, esperemos no casque
en plena sierra, ¡crucemos los dedos! ¡Venga, hay que ser positivos! ¡Luis Moya, baja del techo y relájate que hace un día estupendo!
.- John Wayne: Estoy mirando hacia
atrás pero no veo el coche de Amundsen
con la polvisca que estamos levantando, de hecho no veo absolutamente nada con
la capa que lleva el cristal trasero
De repente un tremendo golpe en la rueda
delantera derecha… ¡CATACRASH!
.- Sebas: ¡¡Cagüento, no he visto el
socavón!! Lo que faltaba ahora es una rueda destrozada.
.-Luis Moya: Tampoco
lo he visto ¡Qué susto, tengo el corazón en la boca! si llegamos recuérdame que
vaya siempre en Tren a las carreras. Ya hasta dudo si el destino que he puesto
es Nerpio.
.- John Wayne: ¿Cómo dices… que no ves
Nerpio en el móvil…? (Con expresión
de terror)
.- Sebas: ¿Pero qué me estás contando Mamen, perdón, Luis Moya? ¡Ahora sí que va a ser divertido aparecer en Tanzania!
.- Luis Moya: Es
que no quiero ni tocar el móvil vaya a ser que perdamos la señal o se bloquee la
aplicación. De todos modos sigue indicando que nos vamos acercando cada vez más
y ¡fíjate! a lo lejos se ve alguna casa
desperdigada, indicios de civilización.
.- Sebas: No pasa nada, disfrutemos del
momento y del entorno tan espectacular, mientras siga funcionando el coche y la
rueda aguante, todo va bien, ya ni miro el indicador de batería.
Seguimos unos cuantos kilómetros más,
henchidos de naturaleza que rezumaba a nuestro alrededor y contemplando la
geología local con su rocaje vivo, tan vivo como que en tramos había
desprendidos piedras de tamaño considerable junto al camino y otras…
.- Luis Moya: ¡Cuidado con esas dos
piedras que están en medio!
.- Sebas: Las veo, voy a pasar por
encima de la pequeña y esquivo la grande…
En el momento de pasar con el coche, se
oye un gran golpe seco metálico... ¡CLONC!
.- John Wayne: ¡Pues parece que era más
grande de lo previsto!
.- Luis Moya: ¡Hoy no gano para sustos! no voy a llegar en condiciones a correr,
si es que llegamos.
.- Sebas: ¡Vaya tela!, en asfalto y
plano habría pasado pero en camino y cambio de rasante con el perfil tan bajo
del AUDI, no ha sido posible. Esperemos que no haya reventado el cárter y se
desparrame aceite.
.- Luis Moya: ¿Qué nos queda? ¿Qué atropellemos
un Ciervo o se nos estampe un Jabalí…?
¡Espera, espera, en el GPS pone que en 2 km cambiamos de camino y puede que sea
ya asfalto, además ya veo Nerpio en el móvil!
Fue un instante de felicidad extrema,
desahogo emocional y alegría desbordada porque hubo momentos que no teníamos
claro si el coche iba a pasar, se iba a parar o dónde puñetas estábamos. Efectivamente,
nos incorporamos a una pequeña carretera sin pintar y con más de un desconchón (Nerpio
estaba ya a escasos 7 km de allí) pero nos parecía gloria bendita después del sendero
con tramos donde había que ir a 10 km/h para no reventar los amortiguadores ni
dejarnos el cárter restregado.
Luis Moya
relajó toda la tensión acumulada completamente con un profundo suspiro que casi
se le saltan las lágrimas y John Wayne mostraba también una
amplia sonrisa. Ya podíamos ver también el coche de Poveda, perdón, de Amundsen
que en casi 20 km no podíamos verlo de toda la polvisca que iba
levantando mi coche. De hecho, me comentó que hubo bifurcaciones que era tal
polvareda que hubo de esperarse unos segundos para ver por dónde había girado
para seguirme.
Llegamos a la plaza de salida a 3 o 4
minutos del inicio, Villaescusa ya sabía que había dos coches por la sierra
haciendo una peculiar Ultra-Maratón de 42 km desde la
provincia de Granada (Almaciles) hasta
Nerpio cruzando por senderos que las
cabras montesas evitan por peligrosos… una épica hazaña con un coche de más de
20 años que ha demostrado una integridad, entereza y robustez que más de un
general quisiera para los soldados de su ejército.
Como detalle para finalizar, al regreso
a Albacete, empezó a parpadear el testigo de la batería durante varios
kilómetros, de repente dejó de hacerlo y hubo más de 100km apagado pero
por Tobarra comenzó de nuevo. De
hecho cuando, ya el lunes, llevé el Audi al Taller para revisarlo, éste se
quedó fijo y el voltímetro de la batería bajaba de 12V; el mecánico sentenció:
“El alternador ya está completamente roto, no da ninguna tensión”… ¡¡Menos mal
que no reventó en medio de la sierra!!
En resumen, hicimos unos 35km y 1:15 h más de recorrido, con una experiencia vital para contar a
los nietos.
Después
de toda la odisea anterior, la carrera de Nerpio no deja de ser una anécdota simpática
de 8 km pero aun así la comentaré brevemente:
Hay que felicitar a la organización por decidir acortar el recorrido; hace
que sea mucho más rápida, interesante, divertida por los toboganes pero no
extenuante para atletas populares (para aguerridos/as espartanos/as ya está la
Trail) digno de mención es el Plantón del
Covacho junto al río Taibilla que
nos da el inicio al cuestusco y a los
sucesivos toboganes que hacen muy entretenida la carrera. Incluso la llegada al
pueblo por la vereda del río y la última subida a la Plaza con la Meta, supone
ese pequeño esfuerzo de una bonita carrera en un pintoresco entorno natural de
un espectacular día soleado para correr por aquellos lejanos parajes.
Excelente
ágape, muy generoso y amable acogida de los vecinos.
Es muy de agradecer que se nos trate como paisanos y, salvo que está muy lejos
de Albacete, volveremos a ir siempre que podamos aunque tendremos más cuidado
en las bifurcaciones para no tener tantas emociones un mismo día.
Y
como colofón resulta que suben a podio, cada uno por
su categoría, los inefables y amig@s de batalla Luis Moya, Amundsen
y John Wayne
¿
Que os faltan los cronos? pues en esta carrera os aseguro
que lo importante es, primero haber llegado a Nerpio y, sobre todo, haberla
terminado con mucha más alegría, buen humor y ganas de volver a hacerla.
SEBAS
dosquince
Siempre
al límite de la razón
ACLARACIONES.
1 Gastro-tocho.
Dícese de aquel iluso corredor que desplaza un tonelaje proporcional a su
pasión por el buen comer y cuyo ritmo en carrera se asemeja más a la Bachata que al Heavy Metal.
2
Fofisano. Eufemismo
simpático de la expresión manchega: “Qué
hermosismo estás”
3 Ello, yo y super-yo Freudiano.
Conceptos que Freud utilizó para referirse al conflicto y la lucha de fuerzas
antagónicas que, según él, rigen nuestra forma de pensar y de actuar.
4 Haboob.
Tormentas de arena que generan muros de polvo que son capaces de cegar todo a su paso, acompañados de fuertes rachas de viento seco.
5
Diazepam. Fármaco
con actividad ansiolítica perteneciente al grupo de las
benzodiazepinas, que actúa sobre nuestro cerebro reduciendo la tensión y
ansiedad.
6 Road movie.
Es un género cinematográfico cuyo argumento se desarrolla a lo largo de un
viaje.
7
Berrea. Periodo
de celo donde el ciervo macho emite unos sonidos guturales de efecto
atronador en los bosques. Es la demostración de fuerza por conseguir el favor
de las hembras y garantizar el futuro de la especie. En el caso del
despertador, casi deja de ser especie útil del golpe para apagarlo.
8Alondra. Ave
paseriforme familia de los aláudidos, tiene un reloj biológico marcadamente
matutino, iniciando la actividad diaria al percibir la primera claridad del día.