BLOG SEBAS DOSQUINCE

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martes, agosto 4

XXXI Tres Leguas de VILLAMALEA

Dosquinceños trituradores de kilómetros

Las tres leguas de Villamalea para un corredor popular ─y especialmente para el subgénero cuerpo escombro─ siempre ha supuesto un titánico reto veraniego singular, con muchos grados Celsius, distancia muy considerable y en periodo vacacional, con lo que ello significa: vacaciones, vida familiar/social más intensa, mezclas de gastronomía Mediterránea/Atlántica/Cantábrica (Y algunos Caribe, Índico, Pacífico sin desdeñar el Júcar ni las Lagunas de Ruidera).

Sólo en el momento de inscribirnos, ya se eriza el vello y se nos pone como escarpias de acero inoxidable, y no precisamente por el frío reinante sino por el enorme esfuerzo y sacrificio que supone la conjunción TDP (Temperatura-Distancia-Pereza) siendo los factores T y D directamente proporcionales al P.

Muy alegres y mucho músculo antes de empezar...

Lo reconfortante es la generosidad de los guijosos/as en el ágape tras la carrera, inmenso y refrescante para compensar los arrestos en participar en cualquiera de sus modalidades de una, dos, tres leguas y relevos por equipo.

Trazado y perfil de Villamalea

Una vez detonado el inicio de carrera por la concejala de deportes Celia Escribano Pérez ─que también participó─ salimos en marea humana más de 900 ilusionados, valientes, frescos, osados, en definitiva, descerebrados pero muy motivados, corredores populares con ganas de terminar incluso antes de empezar a correr.

Sócrates, Platón, Aristóteles
 

La carrera nos la tomamos con bastante filosofía, abrazando principalmente a los Estoicos1 teniendo en cuenta y cumpliendo, los preceptos del decálogo del párrafo a continuación y también, probablemente afectado psicológicamente por las duras condiciones reinantes en Villamalea ─aunque mejores que anteriores años─ no sólo encuentro similitudes con personajes mitológicos como Sísifo2 sino que, haciendo un pequeño juego mental, imagino la respuesta de filósofos de la talla de Sócrates, Platón, Aristóteles, Nietzsche, Freud, Camus, Sartre, Ortega y Gasset, aplicando su filosofía como método crítico de análisis ante el corredor popular y su participación en eventos deportivos estivales en condiciones de presión, temperatura, humedad y distancia que harían palidecer a cualquier superhéroe de Marvel…

Entrenamiento previo en CHINCHILLA, cima del Matamulas

Decálogo Estoico del Corredor Popular

Aceptar inconvenientes. La temperatura, la distancia y los retortijones no dependen de ti; pero sí decidir continuar o pasar al cuarto de baño de un lugareño/a.

Controla tu ego, no el cronómetro. Correr más despacio para proteger tu salud es un acto de sabiduría.

Amor Fati al calor. Si el destino pone más de 35ºC ambiente, no luches, ámalos como condiciones perfectas para forjar tu carácter.

Memento Mori. Recuerda que eres mortal pero las molestias o dolores, no son excusas para abandonar.


Entrenamiento de calidad el jueves anterior a Villamalea.

La queja, el peor lastre. El dolor es aleatorio e inevitable, pero tú decides cuánto sufrir y lamentarte. El grito pelao lo das en tu casa cuando acabes lo que empezaste.

Encuentra la paz en el esfuerzo. Valora el proceso y la voluntad demostrada, no solo el resultado, y si la fruta del ágape está fresca y dulce, mucho mejor.

Premeditatio Malorum. Visualiza lo negativo: olvidar el chip, falta fruta o alguna bebida en ágape, te adelanta Y o no alcanzas a X… La previsión evitará males mayores.


Con el veterano Francisco Ojados del C.A. Fondistas de Yecla
yendo a línea de Salida


Divide la distancia. Enfócate solo en el kilómetro presente; el futuro de la ruta no existe todavía y en Villamalea hay muchos.

Ademán castizo. Corre con buen porte, que nadie sepa si estás disfrutando o llevas los gemelos subidos en la nuca.

La meta como recompensa. No por medallas o agasajos postineros sino por saber gestionar tus impulsos y miedos durante la carrera.

 

Primeros minutos de la salida, el dosquince completo.


El Castigo Eterno del Corredor Popular ─Mito de Sísifo

Sísifo es la metáfora del ansia viva del corredor popular atrapado en un bucle infinito de entrenamiento, carreras y estoica resistencia, subiendo las interminables pendientes de incontables carreras, bajo no siempre condiciones humanas, donde “la piedra” empieza a subirla en todas y cada una de ellas, en un ciclo eterno mientras las piernas aguanten ─el cerebro se da por perdido─ porque, a pesar de cualquier molestia o pequeña lesión, volverá a inscribirse para sufrir ─y disfrutar─ la siguiente carrera aunque la temperatura funda los empastes y el ágape reparador esté ─en Villamalea─ a 16.710 metros del inicio.

Primera legua realizada

 

SÓCRATES. El corredor popular en su supuesta ignorancia.

Sócrates no competiría, iría todo el recorrido haciendo, con su ironía característica, preguntas incómodas a los corredores populares como:

─ Solo sé que no sabes nada... ¡y menos aún por qué te inscribiste!

Si la sabiduría consiste en saber qué es bueno y qué es malo para el alma y el cuerpo, ¿Es un acto de conocimiento desafiar al sol, la distancia, los dolores, o es una muestra de ignorancia disfrazada de valentía?

 ¿Corres para dominar a tu cuerpo y ganar libertad o te has convertido en esclavo de una cifra, un crono o quizá para poder comer lo que te apetezca sin mala conciencia?

Dioni y Genio destacados desde el primer momento

 

PLATÓN: El Prisionero de la Caverna atlética.

Miraría con cierta lástima la serpiente multicolor afirmando que los corredores están atrapados en el "Mundo de los Sentidos", persiguiendo sombras ilusorias como min/km, trofeos, o los ánimos de los lugareños en sus pueblos. El verdadero sufrimiento del atleta no son los factores adversos externos sino la prisión de su propio cuerpo de carne y hueso.

El valor y la constancia podría servir para liberar el alma del caparazón físico y ascender al "Mundo de las Ideas", donde todas las carreras son ideales: no hay dolor, sudor, cansancio, los ritmos y cronos son fantásticos y en el ágape hay buffet libre de Chuletones, Bogavantes, Brécol y Huevos Fritos con Patatas a lo pobre.

Escoltando a Mamen López la primera legua

ARISTÓTELES: El término medio del corredor popular virtuoso.

Buscaría el "justo medio" entre extremos: inscribirse para correr más de 16km por encima de 35ºC no es valentía, es pura temeridad e imprudencia ─exceso de valentía─, de la misma forma que quedarse en el sofá atiborrándote de palomitas y frutos secos, sería miedito laxante3 ─el defecto de valentía

Elogiaría la constancia del atleta como un hábito excelente, ya que la virtud se consigue repitiendo actos nobles. La felicidad ─eudaimonía4─ de un corredor popular se alcanza con autocontrol: correr a un ritmo prudente, hidratarse bien y entender que el verdadero trofeo es el equilibrio mental, ni cronos exiguos, ni ritmos exóticos.

Dinámica foto de Gerardo con tres dosquinceños incluidos

 

FRIEDRICH NIETZSCHE. El súper-corredor popular.

Una carrera como Villamalea sería el escenario perfecto para forjar al SuperhombreÜbermensch─ donde el corredor nietzscheano no hace deporte para mejorar la salud cardiovascular, sino para aplastar su propia debilidad humana. Nietzsche odiaría a los corredores quejicosos por cualquier inconveniente y hasta despreciaría los puestos de hidratación y las ambulancias, considerándolos inventos para proteger a los débiles.

Petrus Piqueras iba sólo dos metros por detrás

 

SIGMUND FREUD. El Ello, el Yo, el Superyó y la madre que lo parió.

Diagnosticaría inscribirse a una carrera como las 3 leguas de Villamalea en agosto, a más de 35ºC como una evidente manifestación neurótica colectiva de manual, tratando de explicar ese impulso irrefrenable de correr con los traumas en la infancia y la figura de la madre, el padre, la mascota incluso el osito de peluche.

Afirmaría que el “Superyó ─la culpa por hacer excesos─ obliga al “Yo a arrastrar el cuerpo escombro un porrón de kilómetros a temperatura candente, mientras el "Ello" ─los impulsos más primitivos─ se desgañita buscando descanso, sombra y bebidas refrescantes, evidenciando más que valor, un profundo deseo masoquista autoinducido para castigar esos excesos no deportivos cometidos: Comer y beber sin medida, apenas entrenar, dormir poco y mal, asistir a diversas Raves

Buen ritmo llevaban el par de dos

ALBERT CAMUS. El Corredor del Absurdo.

El corredor popular, es la reencarnación de Sísifo; cada carrera es una gran bola para subir e interminable como eventos te inscribas, en un ímprobo esfuerzo repetitivo, absurdo, sin un fin claro para neófitos.

El triunfo real del corredor popular no está en la medalla o crono realizado sino enfrentarte a las adversidades, aceptar que la carrera como tal, tiene poco sentido y, aun así, seguir adelante y llegar a Meta por pura rebeldía contra el universo.

Dioni Verdú y Genio Salas entrando a Meta

JEAN-PAUL SARTRE. La angustia del dorsal.

Observando el multitudinario inicio de carrera, Sartre sentenciaría: "El infierno son los otros corredores", culpando, eso sí, al atleta de sufrir mala fe por intentar escapar de su propia existencia a base de sprints, siendo la agonía, la pérdida de libertad al tratar de alcanzar al atleta de delante, mirando obsesivamente su GPS, sin tener en cuenta el calor u otros inconvenientes.

Al cruzar la meta, el corredor Sartriano se verá obligado a socializar con sudorosos compañeros y también desconocidos, compartiendo alegría, penas, confidencias, bebida y comida del ágape, experimentando una profunda náusea metafísica al darse cuenta de que está completamente condenado a ser libre... y a elegir voluntariamente el “sufrimiento” de la próxima carrera.

Antonio Briz descerrajándose un 1:08:33

JOSÉ ORTEGA Y GASSET. El corredor popular y su circunstancia.

La “circunstancia” del runner suele ser hostil y más en verano; temperaturas de fusión de empastes, interminables distancias que devoran las suelas de las zapatillas, ultra-sudoración pastosa…

 

El valor y la constancia del atleta no es ignorar el calor extremo, sino en "salvar" activamente esa circunstancia a base de pensamiento positivo, entrenamiento y asumiendo el sudor, sofoco junto a diversos dolores y molestias, como parte inevitable de tu elección libre al inscribirte en la carrera.

 

Ortega y Gasset elogiaría al corredor que no busca reconocimientos externos, sino al que se exige a sí mismo más por pura disciplina interior. Hacer las Tres Leguas de Villamalea es el logro estival de una minoría selecta donde el sufrido participante disfruta superando retos difíciles, heroicos y, a veces, hasta milagrosos, mucho más beneficioso anímicamente ─físicamente es discutible─ que aberroncharse en el sofá, con el aire acondicionado a tope, frente al televisor.


Impresionante bolsa obsequio

 

CLASIFICACIÓN

Dioni VERDU           1:32:44    5.32 min/km          

Eugenio SALAS        1:32:45    5.32     “”   

Petrus PIQUERAS    1:46:22    6.21      “”

Sebas M. GÓMEZ     1:46:23    6.21      “”

Nuria ALFARO         1:46:25    6.21      “”

Jesús OSEGUERA    1:49:31    6.33     “”

 

Club DonQuijote Albacete

Manuel POVEDA      1:45:26    6.18 min/km

Mamen LÓPEZ          1:49:41    6.33     “”

 

C.A. Albacete-Diputación

Antonio BRIZ                       1:08:33   4.06 min/km

 


Durante la primera legua y principio de la segunda, junto a Petrus Piqueras estuvimos escoltando a Mamen López, Dulcinea del DonQuijote. De repente se quedó rezagada aduciendo atarse los cordones, fumar tabaco en pipa u otra consideración que no llegué a precisar, pues me hallaba unos metros por delante, extremo que no le impidió conseguir el 3er puesto en su categoría.


A partir de ahí se acercó Petrus y estuvimos un buen tramo de la segunda vuelta en petit comité hasta que conseguimos alcanzar a Nuria Alfaro, manteniendo un cómodo ritmo el resto del trazado, parándonos ─ya en la tercera legua─ a tomar una deliciosa y fresca sangría que unos samaritanos vecinos tenían puesta sobre unas mesas en la puerta de su casa, que ya le echamos ojitos en la segunda legua, muy cerca del campo de futbol, haciéndonos llegar a Meta con una sonrisa y en unas buenas condiciones físicas, permitiéndonos en el ágape, beber y comer sandía hasta el hartazgo, sin desvanecimientos ni dolores más allá de los habituales en anteriores ocasiones.


Tampoco se le dio muy mal a Manuel POVEDA las 3 Leguas

El atleta y amigo Antonio Briz del C.A. Albacete-Diputación tuvo una simpática broma cuando nos doblaba en la segunda legua, volviéndose hacia nosotros, sonriendo y exclamando “dadme el chip que voy a llegar antes y así os va a salir un buen crono”; lo cierto es que nos habría salido casi 40 minutos menos, lástima que me costaba más agacharme y desatarlo de los cordones de la zapatilla que esa ventaja de tiempo 😉😂😂


En recta final de Meta, Jesús Oseguera, Mamen López y Pedro J. Morales


Seguiremos viniendo a Villamalea manteniendo los preceptos de la filosofía estoica y mientras las fuerzas, el humor y la desvergüenza nos acompañen.

¡¡GRACIAS a la Organización, Ayuntamiento, Club de atletismo, Voluntarios y lugareños/as!!

Últimos metros de entrada a Meta

FOTOS: Juan Gómez, Gerardo Ortiz, Tere Argumánez, Antonio Abia, Juan C. Aparicio, Diputación, Propias.

 

SEBAS dosquince

“Reto conseguido estoicamente”

 


ADENDA

1 Estoicos. Escuela de filosofía fundada en Atenas por Zenón de Citio en el siglo III a. C. Sus ideas principales se centran en el dominio de las emociones, la virtud y la distinción entre lo que podemos y no podemos controlar.

2 Sísifo. Es un personaje de la mitología griega, rey de Corinto, célebre por sus artimañas, entre ellas, engañar a la muerte en dos ocasiones, pero obtuvo su merecido cuando Zeus le impuso el castigo eterno de hacer rodar una roca por una colina en las profundidades del Hades; justo antes de coronar la cima, ésta vuelve hacia abajo por su propio peso, obligándolo a empezar de nuevo para toda la eternidad.

3 Miedito laxante. Aquel que te hace irte por la patilla de puro terror.

4Eudaimonía. Concepto de la filosofía griega antigua que significa felicidad, bienestar o florecimiento humano.

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