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Dosquinceños trituradores de kilómetros
Las tres leguas de Villamalea para un corredor popular ─y especialmente para el subgénero cuerpo escombro─ siempre ha supuesto un titánico reto veraniego singular, con muchos grados Celsius, distancia muy considerable y en periodo vacacional, con lo que ello significa: vacaciones, vida familiar/social más intensa, mezclas de gastronomía Mediterránea/Atlántica/Cantábrica (Y algunos Caribe, Índico, Pacífico sin desdeñar el Júcar ni las Lagunas de Ruidera).
Sólo en el momento de inscribirnos, ya se
eriza el vello y se nos pone como escarpias de acero inoxidable, y no
precisamente por el frío reinante sino por el enorme esfuerzo y sacrificio que
supone la conjunción TDP (Temperatura-Distancia-Pereza)
siendo los factores T y D directamente proporcionales al P.
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Muy alegres y mucho músculo antes de empezar...
Lo
reconfortante es la generosidad de los guijosos/as
en el ágape tras la carrera, inmenso y refrescante para compensar los arrestos
en participar en cualquiera de sus modalidades de una, dos, tres leguas y
relevos por equipo.

Trazado y perfil de Villamalea
Una
vez detonado el inicio de carrera por la concejala de deportes Celia Escribano Pérez
─que también participó─ salimos en marea humana más de 900 ilusionados,
valientes, frescos, osados, en definitiva, descerebrados pero muy motivados,
corredores populares con ganas de terminar incluso antes de empezar a correr.
La carrera nos la tomamos con bastante filosofía, abrazando
principalmente a los Estoicos1 teniendo en
cuenta y cumpliendo, los preceptos del decálogo
del párrafo a continuación y también, probablemente afectado psicológicamente
por las duras condiciones reinantes en Villamalea
─aunque mejores que anteriores años─ no sólo encuentro similitudes con personajes mitológicos como Sísifo2
sino que, haciendo un pequeño juego
mental, imagino la respuesta de filósofos
de la talla de Sócrates, Platón, Aristóteles, Nietzsche, Freud, Camus, Sartre, Ortega y Gasset, aplicando su
filosofía como método crítico de análisis ante el corredor popular y su participación en eventos deportivos estivales
en condiciones de presión, temperatura, humedad y distancia que harían palidecer
a cualquier superhéroe de Marvel…
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Entrenamiento previo en CHINCHILLA, cima del Matamulas
Decálogo Estoico del Corredor Popular
Aceptar
inconvenientes. La temperatura, la distancia y los retortijones
no dependen de ti; pero sí decidir continuar o pasar al cuarto de baño de un lugareño/a.
Controla
tu ego, no el cronómetro. Correr
más despacio para proteger tu salud es un acto de sabiduría.
Amor Fati
al calor. Si
el destino pone más de 35ºC ambiente, no luches, ámalos como condiciones
perfectas para forjar tu carácter.
Memento Mori. Recuerda
que eres mortal pero las molestias o dolores, no son excusas para abandonar.
![]() |
| Entrenamiento de calidad el jueves anterior a Villamalea. |
La
queja, el peor lastre. El dolor es aleatorio e inevitable, pero
tú decides cuánto sufrir y lamentarte. El grito
pelao lo das en tu casa cuando acabes lo que empezaste.
Encuentra
la paz en el esfuerzo. Valora el
proceso y la voluntad demostrada, no solo el resultado, y si la fruta del ágape
está fresca y dulce, mucho mejor.
Premeditatio Malorum.
Visualiza lo negativo: olvidar el chip, falta fruta o alguna bebida en ágape,
te adelanta Y o no alcanzas a X… La previsión evitará males mayores.
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Con el veterano Francisco Ojados del C.A. Fondistas de Yecla
yendo a línea de Salida
Divide
la distancia. Enfócate
solo en el kilómetro presente; el futuro de la ruta no existe todavía y en
Villamalea hay muchos.
Ademán
castizo. Corre con buen porte, que nadie sepa si estás
disfrutando o llevas los gemelos subidos en la nuca.
La
meta como recompensa. No
por medallas o agasajos postineros sino por saber gestionar tus impulsos y miedos
durante la carrera.
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Primeros minutos de la salida, el dosquince completo.
El
Castigo Eterno del Corredor Popular ─Mito de Sísifo─
Sísifo
es la metáfora del ansia viva del corredor
popular atrapado en un bucle infinito de entrenamiento, carreras y estoica
resistencia, subiendo las interminables pendientes de incontables carreras, bajo
no siempre condiciones humanas, donde “la
piedra” empieza a subirla en todas y cada una de ellas, en un ciclo eterno mientras las piernas
aguanten ─el cerebro se da por perdido─ porque, a pesar de cualquier molestia o
pequeña lesión, volverá a inscribirse para sufrir ─y disfrutar─ la siguiente
carrera aunque la temperatura funda los empastes y el ágape reparador esté ─en
Villamalea─ a 16.710 metros del inicio.
SÓCRATES. El corredor popular en su
supuesta ignorancia.
Sócrates no competiría, iría todo el
recorrido haciendo, con su ironía característica, preguntas incómodas a los corredores
populares como:
─ Solo sé que no sabes nada... ¡y menos aún por qué te
inscribiste!
─ Si
la sabiduría consiste en saber qué es bueno y qué es malo para el alma y el
cuerpo, ¿Es un acto de conocimiento desafiar al sol, la distancia, los dolores,
o es una muestra de ignorancia disfrazada de valentía?
─
¿Corres para dominar a tu cuerpo y ganar
libertad o te has convertido en esclavo de una cifra, un crono o quizá para
poder comer lo que te apetezca sin mala conciencia?
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Dioni y Genio destacados desde el primer momento
PLATÓN: El Prisionero de la Caverna
atlética.
Miraría con cierta lástima la serpiente multicolor afirmando que los
corredores están atrapados en el "Mundo de los Sentidos",
persiguiendo sombras ilusorias como min/km,
trofeos, o los ánimos de los lugareños en sus pueblos. El verdadero sufrimiento
del atleta no son los factores adversos externos sino la prisión de su propio
cuerpo de carne y hueso.
El valor y la constancia podría servir para
liberar el alma del caparazón físico y ascender al "Mundo de las Ideas",
donde todas las carreras son ideales: no hay dolor, sudor, cansancio, los
ritmos y cronos son fantásticos y en el ágape hay buffet libre de Chuletones, Bogavantes, Brécol y Huevos Fritos con
Patatas a lo pobre.
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Escoltando a Mamen López la primera legua
ARISTÓTELES: El término medio del corredor
popular virtuoso.
Buscaría el "justo medio" entre extremos:
inscribirse para correr más de 16km por encima de 35ºC no es valentía,
es pura temeridad e imprudencia ─exceso
de valentía─, de la misma forma que
quedarse en el sofá atiborrándote de palomitas y frutos secos, sería miedito
laxante3 ─el defecto de valentía─
Elogiaría la constancia del atleta
como un hábito excelente, ya que la virtud se consigue repitiendo actos nobles.
La felicidad ─eudaimonía4─ de un corredor popular se alcanza con
autocontrol: correr a un ritmo prudente, hidratarse bien y entender que el
verdadero trofeo es el equilibrio mental,
ni cronos exiguos, ni ritmos exóticos.
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Dinámica foto de Gerardo con tres dosquinceños incluidos
FRIEDRICH NIETZSCHE. El súper-corredor
popular.
Una carrera como Villamalea sería el
escenario perfecto para forjar al
Superhombre ─Übermensch─ donde el
corredor nietzscheano no hace deporte
para mejorar la salud cardiovascular, sino para aplastar su propia debilidad
humana. Nietzsche odiaría a los corredores quejicosos por cualquier
inconveniente y hasta despreciaría los puestos de hidratación y las
ambulancias, considerándolos inventos para proteger a los débiles.
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Petrus Piqueras iba sólo dos metros por detrás
SIGMUND FREUD. El Ello,
el Yo, el Superyó y la madre que lo parió.
Diagnosticaría inscribirse a una carrera
como las 3 leguas de Villamalea en
agosto, a más de 35ºC como una evidente manifestación neurótica colectiva de
manual, tratando de explicar ese impulso irrefrenable de correr con los traumas
en la infancia y la figura de la madre, el padre, la mascota incluso el osito
de peluche.
Afirmaría que el “Superyó” ─la culpa por hacer excesos─ obliga al
“Yo” a arrastrar el cuerpo escombro un porrón de kilómetros a temperatura candente,
mientras el "Ello" ─los impulsos más primitivos─ se desgañita buscando descanso,
sombra y bebidas refrescantes, evidenciando más que valor, un profundo deseo masoquista autoinducido para castigar esos excesos no deportivos
cometidos: Comer y beber sin medida, apenas entrenar, dormir poco y mal, asistir
a diversas Raves…
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Buen ritmo llevaban el par de dos
ALBERT
CAMUS. El
Corredor del Absurdo.
El corredor popular, es la reencarnación de
Sísifo;
cada carrera es una gran bola para subir e interminable como eventos te
inscribas, en un ímprobo esfuerzo repetitivo, absurdo, sin un fin claro para
neófitos.
El
triunfo real del corredor popular no está en la
medalla o crono realizado sino enfrentarte
a las adversidades, aceptar que la carrera como tal, tiene poco sentido y,
aun así, seguir adelante y llegar a Meta por pura rebeldía contra el universo.
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Dioni Verdú y Genio Salas entrando a Meta
JEAN-PAUL
SARTRE.
La angustia del dorsal.
Observando el multitudinario inicio de
carrera, Sartre sentenciaría: "El
infierno son los otros corredores", culpando, eso sí, al atleta de
sufrir mala fe por intentar escapar de su propia existencia a base
de sprints, siendo la
agonía, la pérdida de libertad al tratar de alcanzar al atleta de
delante, mirando obsesivamente su GPS, sin tener en cuenta el calor u otros
inconvenientes.
Al cruzar la meta, el corredor Sartriano se verá obligado a socializar con sudorosos compañeros y también desconocidos, compartiendo alegría, penas, confidencias, bebida y comida del ágape, experimentando una profunda náusea metafísica al darse cuenta de que está completamente condenado a ser libre... y a elegir voluntariamente el “sufrimiento” de la próxima carrera.
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Antonio Briz descerrajándose un 1:08:33
JOSÉ
ORTEGA Y GASSET. El corredor popular y su circunstancia.
La “circunstancia” del runner suele ser hostil y más en verano;
temperaturas de fusión de empastes, interminables distancias que devoran las suelas
de las zapatillas, ultra-sudoración pastosa…
El valor
y la constancia del atleta no es
ignorar el calor extremo, sino en "salvar"
activamente esa circunstancia a base de pensamiento positivo, entrenamiento y
asumiendo el sudor, sofoco junto a diversos dolores y molestias, como parte
inevitable de tu elección libre al inscribirte en la carrera.
Ortega
y Gasset elogiaría al corredor que no busca reconocimientos
externos, sino al que se exige a sí mismo más por pura disciplina interior. Hacer
las Tres
Leguas de Villamalea es el logro estival de una minoría selecta donde
el sufrido participante disfruta superando retos difíciles, heroicos y, a
veces, hasta milagrosos, mucho más beneficioso anímicamente ─físicamente es
discutible─ que aberroncharse en el sofá, con el aire acondicionado a tope,
frente al televisor.
![]() |
| Impresionante bolsa obsequio |
CLASIFICACIÓN
Dioni VERDU 1:32:44 5.32
min/km
Eugenio SALAS 1:32:45 5.32 “”
Petrus PIQUERAS 1:46:22 6.21 “”
Sebas M. GÓMEZ 1:46:23 6.21 “”
Nuria ALFARO 1:46:25 6.21 “”
Jesús OSEGUERA 1:49:31 6.33 “”
Club DonQuijote Albacete
Manuel POVEDA 1:45:26 6.18 min/km
Mamen LÓPEZ 1:49:41 6.33 “”
C.A. Albacete-Diputación
Antonio BRIZ 1:08:33
4.06 min/km
Durante la primera legua y principio de la
segunda, junto a Petrus Piqueras
estuvimos escoltando a Mamen López,
Dulcinea del DonQuijote. De repente se quedó rezagada aduciendo atarse los
cordones, fumar tabaco en pipa u otra consideración que no llegué a precisar,
pues me hallaba unos metros por delante, extremo que no le impidió conseguir el
3er puesto en su categoría.
A partir de ahí se acercó Petrus y estuvimos un buen tramo de la
segunda vuelta en petit comité hasta
que conseguimos alcanzar a Nuria Alfaro,
manteniendo un cómodo ritmo el resto del trazado, parándonos ─ya en la tercera
legua─ a tomar una deliciosa y fresca sangría
que unos samaritanos vecinos tenían puesta sobre unas mesas en la puerta de su
casa, que ya le echamos ojitos en la segunda legua, muy cerca del campo de
futbol, haciéndonos llegar a Meta con
una sonrisa y en unas buenas condiciones físicas, permitiéndonos en el ágape,
beber y comer sandía hasta el hartazgo, sin desvanecimientos ni dolores más
allá de los habituales en anteriores ocasiones.
![]() |
| Tampoco se le dio muy mal a Manuel POVEDA las 3 Leguas |
El atleta y amigo Antonio Briz del C.A. Albacete-Diputación tuvo una simpática broma cuando nos doblaba en la segunda legua, volviéndose hacia nosotros, sonriendo y exclamando “dadme el chip que voy a llegar antes y así os va a salir un buen crono”; lo cierto es que nos habría salido casi 40 minutos menos, lástima que me costaba más agacharme y desatarlo de los cordones de la zapatilla que esa ventaja de tiempo 😉😂😂
![]() |
| En recta final de Meta, Jesús Oseguera, Mamen López y Pedro J. Morales |
Seguiremos viniendo a Villamalea manteniendo los preceptos de la filosofía estoica y mientras las fuerzas, el humor y la desvergüenza nos acompañen.
¡¡GRACIAS a la Organización, Ayuntamiento, Club de atletismo, Voluntarios y lugareños/as!!
![]() |
| Últimos metros de entrada a Meta |
FOTOS:
Juan Gómez, Gerardo Ortiz, Tere
Argumánez, Antonio Abia, Juan C. Aparicio, Diputación, Propias.
SEBAS
dosquince
“Reto
conseguido estoicamente”
ADENDA
1 Estoicos.
Escuela de filosofía fundada en Atenas por Zenón de Citio
en el siglo III a. C. Sus ideas principales se centran en el dominio de las
emociones, la virtud y la distinción entre lo que podemos y no podemos
controlar.
2 Sísifo.
Es un personaje de la mitología griega, rey de Corinto, célebre por sus
artimañas, entre ellas, engañar a la muerte en dos ocasiones, pero obtuvo su merecido cuando Zeus le impuso el castigo eterno de hacer rodar una roca por una colina en las
profundidades del Hades; justo antes de coronar la cima, ésta vuelve hacia
abajo por su propio peso, obligándolo a empezar de nuevo para toda la
eternidad.
3
Miedito laxante.
Aquel que te hace irte por la patilla
de puro terror.
4Eudaimonía.
Concepto de la filosofía griega antigua que significa felicidad, bienestar
o florecimiento humano.

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