BLOG SEBAS DOSQUINCE

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viernes, agosto 5

Palabras de PATRICIA ORTUÑO, hija de José Manuel "El FUERZAS", en la Iglesia de LETUR, miércoles 3 agosto.

 Joan Manuel Serrat en una de las canciones favoritas de mi padre decía:

 

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar.

Pasar haciendo caminos

 

Yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles,

 

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana,

volar bajo el cielo azul, temblar

 

Cuando el jilguero no puede cantar,

cuando el poeta es un peregrino,

caminante no hay camino,

se hace camino al andar.

 


Caminante, son tus huellas el camino y nada más.

Al andar, se hace camino, y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

 

 

Fue en esta Iglesia donde fue bautizado, fue en Letur donde empezó su vida y ha  sido Letur, su tierra, sus raíces, el único lugar en el mundo al que ha querido venir en sus últimos momentos.

 

Si pudiera definir a mi padre entre tantos sentimientos en un día como hoy, diré que sobre todas las cosas mi padre es:

 


Una buena persona.

Un gran hombre.

Un padre maravilloso.

Un hombre valiente, con mucho coraje.

Amigo de sus grandes amigos

Una persona que sabía vivir, una persona que sabía sonreír siempre y también ante las adversidades.

Un hombre que siempre intentaba proteger a todos aquellos a quienes amaba.

Un ejemplo de resistencia, de lucha y sobre todo:  

Un alma libre

 

 

Estos últimos meses siempre le preguntaba: ¿Papa como estas? Él siempre contestaba algo indignado y muy gruñón: Estoy vivo hija, ¿es que no me ves? y al segundo después me sonreía y entonces todo se llenaba de luz y de alivio.

 

Le doy gracias a la vida por haberme dado 29 años junto a él, por haberme dejado despedirme. He podido recordarle lo mucho que le quiero, lo mucho que lo hemos vivido y lo mucho que lo vamos a recordar.

 

En sus últimas conversaciones en el hospital, él me quiso resumir su filosofía de vida con las siguientes palabras:

 

Racionaliza tus emociones, contrólalas para que no te destruyan, para que puedas ser feliz. Acepta lo que no puedas cambiar. Disfruta todo lo que puedas. No discutas con nadie. Cuida a tus amigos. Pasa tiempo con tu madre. Disfruta de la vida con Jose. Baila. Coge las zapatillas y camina. Vete a hacer el camino de Santiago. No te detengas nunca. Porque todo tiene un principio pero también un final. Y a todos nos llega ese momento.

 

Estuvimos a tiempo de hablar de su infancia en las calles de Letur donde me hablaba de sus travesuras con Justo y las trastadas que le hacía a mi abuela. Del cariño de sus hermanas.

 

Me contó sus historias guerrilleras como el las llamaba, cuando formó parte de las Fuerzas Especiales en sus tiempos de mili.

 

Recordaba con mucho detalle las aventuras con Armando cuando estudiaron juntos Ingeniería. Sus veranos en Torrevieja trabajando en Cabo Roig.


 

Me hablo de mi niñez, de las cosas que aprendí con él como cuando aprendí a nadar o a montar en bicicleta, de nuestros años en Picassent con mi madre. De sus anécdotas como funcionario de prisiones.

 

Mencionaba con pasión las veces que llegó a la meta en sus carreras junto a Mamen, Luisa, Ángela, Sebas, Blas, entre muchos otros. Recordaba con orgullo sus 42 kilómetros de maratón en Murcia.

 

Recordamos también algunos momentos donde vimos a mi prima crecer como artista y como persona. Sus conciertos, sus canciones. La vida nos regaló tiempo de vivir juntos el último LeturAlma.

 

Desde allí arriba, desde ese cielo tan lejano y tan cercano al mismo tiempo, sé que siempre estará para guiarme y para protegerme. Sé que nunca estará solo, porque ahora está con sus padres y mi tío Cristóbal.

 

Sé que nunca habrá un olvido porque no vamos a dejar de nombrarlo, de echarlo de menos...

 

Muchas gracias a mi madre, a mi pareja, a su amigo Armando, a mi amiga Arantxa,  a mis primos, a sus hermanos, gracias a su amigos y familia del Dosquince y del DonQuijote, y a toda la gente que lo quiere por venir aquí a despedirle como se merece, a despedirle como sé que él se lo habría imaginado.

 

Mi prima en una de sus canciones dice:

El día que yo me muera no lloren porque me fui porque qué hermoso será morirse, morirse siendo querido.


 

Uno de los últimos mensajes que recibió mi padre en su teléfono móvil del hombre con el que quiero pasar mi vida fueron: ¿Cómo lo llevas soldado? Hoy te llevamos a Letur.

 

Y así ha sucedido y así lo recordaremos siempre.

 

Muchísimas gracias a todos.

jueves, agosto 4

SOCOVOS 2013 by José Manuel "EL FUERZAS"

Lo he pensado… tengo que descansar. En cuanto termine la media de Albacete, tengo que relajarme”. Así pensé tras la MM de Almansa, pues desde entonces me duele la parte derecha de la espalda. “Si no haces reposo no te recuperarás” me dicen. Vale, vale… hasta la Gineta no corro, ¡hala, venga!; lo que significa que Socovos tengo que saltármela... (Me digo)

 

Día 22 sobre las 9:00 horas llego a Letur, mi pueblo, con la intención de servir de guía a unos amigos de Madrigueras… No, no voy a correr que estoy “malito” (Ese es el razonamiento que mi cabeza me recordaba, cada vez que mi “otro yo”, el “vicioso atlético” me decía…, vale, pero por si acaso echa las zapatillas y la camiseta del Club y dependiendo de cómo te encuentres, así haces. ¡¡Como lo hagas vas a correr!! (Me dicen quienes me conocen). No sé…ya veré… (Mentalmente deshojo la margarita) Si, no…si, no…pero…

 

Pensando en el sí o en el no, recuerdo a los tres valientes dosquinceños que van a enfrentarse con la bonita, pero “jodida” carrera socoveña.


Al mismo tiempo pensé… ¿Van a venir a Socovos y estando yo aquí, no se van a tomar unas “gordas” con este gordo? Pillo teléfono y llamada sin compromiso… pero amenazante…:

 

- Oye Sebas, que he pensado que aprovechando que el Segura no pasa por Valladolid, sino cerca de aquí….sin compromiso…, podríais acercaros y…. pero como no vengáis os vais a enterar… (Bueno ya me conocéis, que aunque parezco bruto…soy delicado para convencer…)


Las hipotéticas “gordas”, se hicieron reales y tras aperitivos improvisados, jamón, almendras, chorizos que aportó Sebas etc., fueron dando paso a una improvisada paella, que con pocos ingredientes, pero con mucho cariño, cociné para mis amigos y familias de Sebas y Fran (Se cayó del cartel el tercer dosquinceño Jorge) que no salió del todo como las hace mi Dulcinea y exnovia Prado, pero que desde el paisaje letureño divisado desde la atalaya de mi choza, con vino del Almirez (Socoveño) las copitas de licorcafé hecho por mi madre, toña letureña, el vino dulce y pastas de Sebas etc.; en conjunto no estuvo mal mientras nos esperaban los cuestarrones socoveños.

 

¡¡La risa que le entró a mi hermano y a nosotros!!; por el reflejo en nuestras mentes de las cuestas a subir a las 19:30, con el calor reinante y con la panza llena,  los efectos de los licores rebajados con café y por el contagio de la risa e incredulidad de mi hermano.

 

Las 17:30. ¡¡Que nos pilla el toro sin salir a la plaza!!

 

Tras ordenar y adecentar la cocina y fregar los platos, volvió a rondarme la pregunta… ¿Y si llevan razón los del reposo? ¡Venga, ya que estamos aquí…! pero…. ¡¡joder que solo son tres dosquinceños…!!

 


¡¡A tomar por culo la margarita!! ¡¡Decidido, me visto y a Socovos a correr!! ya somos cuatro, tres mosqueteros y un D'Artagnan (del lugar) venido a menos.

 

Busco a Floro… - ¡Dame un dorsal y un chip, que no estoy inscrito!

 

Así… un servidor, José Manuel Ortuño, casado, mayor de edad, hijo de Ángeles y de Pepín, vecino de Letur con las fuerzas de que dispone… al igual que el año pasado se dispuso a batallar por estos lares socovares.

 

 

Ya en carrera, Sebas y yo salimos de los últimos, pero salimos, que no es poco, pues en un principio no sabíamos si quitarle la pistola al alcalde y hacer nosotros el disparo, salir en el sentido de la carrera o tras el disparo salir en contra y refugiarnos en una sombra de los grandes árboles de la plaza, donde está la salida y  la meta… ¡¡Íbamos bien servidos!!


Pero a nuestro chano, chano, seguimos a “ritmo de risa”
y preguntándonos todavía si seguíamos o nos dábamos la vuelta… pero encontramos una cuestecilla pabajo y nos dejamos llevar, por lo que seguimos juntos hasta el inicio del cuestarron.

 

“Hoy entras antes que yo” - me decía Sebas- ¡Y una mierda; es más… no me esperes  austealamierda”!

- le contesté sin acritud (ya me conocéis). Es más, tengo la intención de coronarme entrando en este pueblo amigo, el último ( chulo yo… soy dosquinceño, ¡¡qué pasa!!).

 

Esas eran las intenciones y casi se cumplen, en este caso no me lo impidió un violento ataque de tos, noooo, aunque algo si tosí. No comprendo el motivo, pero ni andando me cundía parriba ni pabajo, con lo bien hidratado y alimentado que iba.

 

En fin, casi lo consigo, pero por una corredora que no controlé, no llegué a coronarme (como en “Los Hombres de Paco”) y entré penúltimo de la general, ¡¡Cachis, otra vez será!! pero sí cuarto del Club dosquinceño, esto si lo conseguí.

 

Normalmente cuando son muchos los corredores, en el mejor de los casos, suelo entrar entre los 200 últimos. Yo muy listo, me dije… ¿Cómo mantener mi regularidad y hacer que haya casi 200 de diferencia, cuando sólo hay 260…? sencillo; entrando de los últimos… ¿de los últimos…? ¡¡El último, coño!! Pero no pudo ser, y como reza en la canción de Sabina y he dicho con anterioridad… ¡no me lo impidió un violento ataque de tos! ¿Os cercioráis del efecto de los licores?


Si prestigiosos y afamados somos los
dosquinceños (que no por el rendimiento atlético) no os quiero decir, cómo se quedaron plasmadas en las retinas de los vecinos, los cuadrados arlequinados croatas, y cómo me esperaban los lugareños que me conocen.

- ¡¡Vamos letureño… que queda poco!!

Sofocado contesté - sí, ya lo sé… si puedo correr más deprisa… pero ¿a ver pá qué…?

 

(Otra mentira piadosa y socorrida expresión, que uso a menudo pero se la tragaron o no… pero…)

 

En fin, entre pinares, con sol radiante, con cuestas parriba (una un cuestarron) con cuestas pabajo, con asfalto y buen camino, hicimos camino al andar e hice lo que acostumbro: llegar

 

Y a sabiendas de que era objeto de deseo o de preocupación porque me estaban esperando, entré en la meta como acostumbro… como si naa… gustándome y bailando por soleares. Aplausos, saludos, fotos y mención del speaker sustituto de Villaescusa por mi nombre y apelativo.


No hay mejor cosa que entrar sin agobios, por el speaker, por las fotos (todas ti) no hay duda de a quién aplauden etc. Tenéis que probar esa sensación.

 

Ya en serio, bromas aparte, decir (como lo dije el año pasado) que es una prueba bonita, aunque dura… Para que lo entendáis, es como para los bebedores cerveceros, -¿He elegido bien el ejemplo?- cuando te hablan de cerveza fuerte, con cuerpo y fresquita, tipo Voll-Damm o cualquier gama alta de cualquier marca, Guinness, etc.

 

Es una prueba con trapío, bien presentada, tiene de todo; el peso propio de una carrera de primera, de montaña, la distancia justa, exigencia… la que quieras, hasta calor... pero la fecha, va en su contra:

 

Primer día de verano, puente de San Juan en Albacete, la gente con el circuito casi acabado y ansados. La playa, las parcelas, piscinas… la distancia… ¿Que es distancia? Sí, si no se hace como han hecho Sebas, Fran y un servidor… amortizarlo con una espléndida velada en Letur. Por lo que esta prueba ha quedado para los gourmets del atletismo, dicho en fino o para los locos, locos, locos, hablando con claridad.

 

Con todo, un sobresaliente para el pueblo socovar por su animación, un sobresaliente para el Alcalde y colaboradores, un sobresaliente por el diseño de itinerario y, aunque la camiseta ha sido el único regalo, decir que en ningún pueblo te dan el agua, cerveza, acuarios ni coca-colas tan fresca (como se hacía antiguamente, en cubos con agua y mucho hielo) en tantos avituallamientos, ni la sandía y la fruta, tan fresquita ni tan bien pelada.

 

Perdonad la extensión del relato, pero empezamos muy temprano en Letur y terminamos tarde. No ha sido obligatorio tragarse esto, pero aunque le encargué a Sebas la Crónica, dado que ya la hice el año pasado, no he podido resistir la tentación de contar a mi manera, lo bien, y lo agradecido de la vista de mis colegas dosquinceños, a mi casa, a mi pueblo, a Letur. La carrera también… pero menos, ya la conté el año anterior y además ni pensaba ir.

 

No obstante, la agradable velada que junto a la familia de ambos camaradas disfruté en el día de ayer, no hubiera ocurrido, por lo que este es, otro de los motivos por los que merece la pena correr, ¡¡Gracias colegas!!


No iba a correr y corrí, no esperaba estar ese día en Letur y estuve… no esperaba esta grata visita y la disfruté... no esperaba que se me quitara el dolor de espalda y de momento… ¡¡YA NO ME DUELE…!! ¿A ver si va a ser el licor café de mi madre…?

 

Lo cierto es, que lo pasamos bien, lo único importante.

Hasta el año que viene si nada lo remedia.

Saludos cordiales.

José Manuel “El Fuerzas”




¡¡ Te vamos a echar de menos, guapetón !!


miércoles, mayo 25

XXI MM ALMANSA. ¿Milagros en Lourdes…? ¡Ni te cuento en Almansa, pecador!

Tras el pandémico 2020 de obligado parón y el discreto 2021, casi con más miedo que vergüenza participando en unas pocas carreras con unos pírricos cronos más testimoniales que deportivos, comienzo el Circuito de carreras de 2022 con gran ilusión, algún kg más de masa muscular (conseguida a base de alimentos dietéticos derivados del porcino, bóvidos, agua de cebada y brécol) y con un entrenamiento (de cebo) tan estricto que los Marines Americanos desecharon como inhumano al hacer cualquier actividad física después.

Por si fuera poco, la primera carrera de este año, fue un YESTE en toda la parte frontal de la dentera que realicé, ¡oh, iluso de mí!, con objetivo de intentar hacer muchas carreras seguidas. Salvo Madrigueras, Casas Ibáñez y La Roda que agarré un casi olvidado Catarro Jodendum Vulgaris, dejándome fuera de juego por precaución durante las dos semanas que incluían dichas carreras, llevo hasta ahora 16 carreras terminadas incluyendo la MM de Almansa.

 

¿Inconveniente saltarme las tres carreras? Pues sí y muchos. No sólo pierdo esas tiradas largas sino los entrenamientos antes de disputarlas y los inmediatos a los siguientes eventos como Barrax, Minaya, Abengibre y Alpera donde prácticamente salgo una o ninguna vez entre semana…

¿Por qué os cuento esto, mis penitentes lectores? Pues con semejante entrenamiento, decidir participar en la MM de Almansa tiene más connotaciones esotéricas y misterio que en cualquier programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez, sobre todo cuando al día siguiente domingo, ya en Albacete, por la mañana, me encuentro la solicitud escrita de uno de mis gemelos (el izquierdo) que quiere emanciparse de la pierna porque le doy mala vida y las lumbares me las devuelven por SEUR desde ALMANSA, ya que una simpática voluntaria de Protección Civil, las despegó de una farola que no querían bajarse de allí y las llevó a la organización.

 

Todos los vaticinios térmicos de inicio de carrera eran tan espeluznantes como ponerse detrás del reactor de un Eurofighter justo al despegar pero los hados, una vez más, estuvieron de nuestra parte y, a pesar de empezar a unos 29ºC prorrogando la salida, con un excelente criterio, a las 7:00pm, dicha temperatura fue paulatinamente disminuyendo durante la carrera, sin olvidar que había algunas calles donde por su ubicación o por correr a favor de la suave brisa, nos caían gotas de sudor como capullos de rosas con macetero de hierro colado incluido.


El disparo de salida
lo hizo nuestro mítico y celebérrimo atleta PEPE LLORENS que cercano a los 17 lustros, lo estaban sujetando porque se le iban los pies para correr con todos nosotros, lo que para él hubiere sido su vigésima Media Maratón de Almansa. Menudo pedazo de MONSTRUO atlético, qué gran modelo y objetivo para tener cualquiera de l@s que disfrutamos participando en las carreras populares. GRACIAS LLORENS.

 

Una vez comenzada la carrera, todo eran risas, bromas, saludos, gracietas, frases hechas… una de las más pronunciadas durante los primeros 500 metros es aquella de… “¿Pero cuánto falta para terminar?”, o esta otra de “llevo nosecuántos meses sin entrenar y aquí estoy”, y quién no habrá oído (o sentido en sus carnes) la de “toda la noche sin dormir, bebiendo y fumando sin parar de reír” (MECANO se la escuchó a un atleta popular, allá por los 80´s).

La tónica general me habría gustado decir que fue mezclada, no agitada de Ginebra Premium con botánicos (en el dosquince hay auténticos expertos, no tanto en cronos…) pero diré que fue una exquisita mezcla de calor (que fue disminuyendo durante el evento) con el incremento de kilómetros, sumado a infinitos matices físicos (menudos cuerpos escombro portamos unos cuantos) psíquicos (nos dejan sueltos el tiempo justo de la carrera porque se nos va la pinza) y, especialmente, los esotéricos, aquellos que, según la RAE, son “impenetrables o de difícil acceso para la mente” porque más de uno/a, sabiendo el estado de nuestro despojo muscular, nos arriesgamos a alcanzar la gloria y no precisamente atlética, al enfrentarnos a 21km a calzón quitao (expresión sólo válida para buen tiempo, en invierno sería exhibicionismo catarral gratuito) pudiendo aparecer durante el trayecto todo tipo de Faunos, Ninfas, Elfos, Cíclopes, Trolls, Orcos…, en fin, con la misma apariencia que solemos llegar a Meta más de un atleta popular en una Media Maratón.

 

Lo más destacable durante todo el recorrido, y es algo que distingue la MM de Almansa, es la increíble animación, entrega, pasión de sus lugareños para con los esforzados y sudorosos atletas, proporcionándonos líquidos variados (además de los múltiples y generosos avituallamientos), rociándonos con mangueras, pulverizadores y duchas de suelo, ofreciéndonos trozos de naranja y hasta chuches como gominolas y nubes; de esto último quisiera puntualizar que, agradeciendo infinito la buena voluntad de quién lo ofrecía, diré que si me hubiere echado una nube a la boca (y no por falta de ganas que soy muy galgo) aún estarían dándome oxigeno con mascarilla, ya que en esa parte del trazado, llevaba la lengua que podía lijar todas las puertas y ventanas del Palacio de Versalles sin pestañear.

 

La MM de Almansa es siempre una auténtica fiesta que, en menor escala de autóctonos y participantes aunque no de festeros, solemos disfrutar en todos los pueblos de Albacete; los atletas populares del Circuito de la Diputación podemos considerarnos por ello como unos auténticos privilegiados.

Durante el recorrido tuve la ocasión de saludar a viejos amigos de Almansa que nos estaban viendo pasar, incluso en los avituallamientos y, en especial, a la otrora dosquinceña María Tomás por el Parque y a su hijo, José Molina, en otra zona de la carrera, ambos animando al personal.



Durante la carrera, estuve a la par con varios compañeros de muchas batallas en distintos tramos, entre ellos Pedro Cifuentes y Mamen del DonQuijote que nos íbamos alcanzando un buen puñado de kilómetros según nos respondían las piernas hasta que Pedro continuó con su homogéneo ritmo y frescas zapatillas perdiéndose en el horizonte.

Con Andrés Reina, neófito dosquinceño, coincido los primeros cientos de metros de la salida y ya notaba que tenía ansia viva por acabar, llegó a Meta junto a José Luis Bernabéu del Nessie Athletic Club con el que también estuve unos cientos de metros trotando en la primera vuelta y muchos más (a unos metros por detrás) en la segunda vuelta aunque por el km 17 ya se adelantó.



Un poco antes llegó a Meta Rafa Hernández, su primera MM en Almansa y con ganas de hacer un porrón más, nos confesó que hubo momentos que le desapareció el calor, el dolor, el cansancio, la sed... y aparecieron los centauros, los dragones, los pitufos…, ¡ Bienvenido al país de las maravillas ! Como si hacer una Media Maratón fuese como ir a echar una Primitiva, ¡¡anda queeeeeeee!! Bueno, en cualquier caso Rafa Hernández llegó con mucha mejor cara y aliento que yo en muchas carreras y aún conservaba todos los órganos y extremidades en su sitio.




Como farolillo rojo dosquinceño tuvimos, manteniendo el tipo, con más arrestos que Don Johnson de Corrupción en Miami1 al inigualable, al insigne, ¡¡al tremendoooo Javiiiii Cejaaaaaas!! dándonos una lección de cómo mente-cuerpo-oogonios deben forman una piña, predominando, en su caso, los oogonios. Javi tuvo una peculiar llegada a Meta que a pesar de parecer un simple tropezón en la alfombrilla del crono, con caída de morros, movimiento de empastes y giro corporal patas arriba amortiguado, aprendido en un curso de paracaidismo por correspondencia… ¡¡ nada más lejos de la realidad!! Como ser profundamente espiritual, que lo es, henchido de emoción por la consecución de un objetivo deportivo madurado y planificado desde hace meses, quiso plasmar con un agradecido ósculo en la alfombrilla sobre el suelo pisado por mil historias de victorias y logros, al término de sus imponentes 21.097 metros, uno detrás del otro. Cualquier otra interpretación será considerada mentirusco y se presentará como querella ante la Asociación de Dentistas y Ortodoncistas de Massachussets.

 





Petrus
, una vez se aburrió de ir al ritmo inicial de Dioni, Ramón y Blas, aflojó el turbofan y llegué a alcanzarlo allá por el km 7 u 8, momento en el que continuamos entrando la primera vuelta y ya hasta Meta, consiguiendo un crono oficial (no real) homónimo a nuestro egregio club de atletismo.







Y qué decir de nuestras representantes femeninas Mónica y María José Mateo… ¿Que son Bellas y Raudas en contraposición a los Vellos y Quelonios maromos dosquinceños? Pues sí, hicieron una más que digna carrera, con buen porte y ademán deportivo.

 







El despropósito cronométrico del dosquince en su corrida sobre la Maestranza Almanseña queda como sigue:

            Mónica Mateo            1:52:56

            Dioni                          1:54:48

            Mª José                       1:55:17

            Ramón Bello              1:58:52

            Rafa Hernández         2:00:06

            Andrés Reina             2:12:39

            Petrus                         2:13:31

            Sebas                          2:13:31

            Javi Cejas                   2:25:45

 

Gran Media Maratón, excelente su organización y la amabilidad de sus lugareños durante todo el recorrido, junto a la anécdota final de estar yendo hacia los coches hablando por parejas y separados unos pasos (Petrus, Rafa, Blas, Bello, Dioni) y al pasar por una cochera con la puerta abierta, se dirige un samaritano almanseño hacia mí que, sin duda estaba oyendo los comentarios sobre el calor, el esfuerzo, que no hubo el ágape habitual con cerveza, etc., y viéndonos las caras de borrachacos, perdón, de aficionados a la cebada fermentada, nos dice con voz rotunda e indiscutible:

- ¿Queréis una cerveza? Tengo aquí mismo el grifo.

Me detengo de inmediato, miro hacia dentro de esa cochera donde había más gente al fondo y una pequeña barra junto a la puerta con un grifo; llamo a los demás que seguían andando y le respondo:

-- “Por supuesto que sí, muchas gracias, cualquiera se niega a semejante ofrecimiento, no sabes cuánto se agradece”

Nos acercamos todos a la cochera y empieza a repartir cañas en vaso de plástico como si nos conociéramos de toda la vida. Puro altruismo sin más, cada vez es más difícil pero te encuentras buena gente cuando menos te lo esperas.

Ya con la caña en la mano, Petrus, de familia almanseña, comienza a hablar con un señor mayor que estaba sentado al fondo y nombrando los apellidos parece ser que se conocían los padres y abuelos. En fin, regresamos a Albacete molidos, sudorosos pero con una sonrisa de satisfacción.

 

¡¡ Almansa, volveremos!!

 

 

 SEBAS

“… Peor fue lo de Cuba…

y vinieron cantando Habaneras…”

 

 

ACLARACIÓN.

1 “…con más arrestos que Don Johnson de Corrupción en Miami” en realidad, lo que quería expresar es “más pelotas que el caballo de Espartero”, menos poético aunque más expresivo e histórico.

martes, marzo 1

XVII Carrera de MOLINICOS: Balzac, Stephen King, la I Guerra Mundial y el Podio personal

Las motivaciones que llevan a un cuerpo escombro a participar en un circuito de carreras, van más allá del mero ejercicio muscular en sí mismo (que también, al permitirnos ingerir alimentos con menos vergüenza) incluso de las interacciones sociales que tan profusa y reiteradamente he comentado en diversas crónicas, hay una menos conocida pero de gran importancia, sobre todo durante los trayectos más largos en coche (aunque habitualmente se comenta la inmediata actualidad nacional/internacional y los fáciles arreglos de cualquier problema del mundo-mundial) donde pueden llegar a convertirse en verdaderas charlas/coloquios incluso una MasterClass sobre literatura, historia, tecnología actual o cualquier otra disciplina que el ponente, de forma espontánea o a colación de cualquier otro comentario fútil, puede desembocar en una cascada de conocimiento inesperado para el regocijo del intelecto.


Del comentario
sobre el tradicional Café (con churros) de las carreras dominicales matutinas dosquinceñas, pasamos a la conocida afición del galo escritor Honoré de Balzac (1799-1850) por el desmesurado consumo de café (a veces hasta 50 tazas diarias) no sin antes enumerar y describir cómo un gran número de artistas en general, especialmente pintores y escritores, son de carácter peculiar: déspotas, ególatras, intensos…, y muchos de ellos con esas adicciones generalmente destructivas para su persona y entorno social aunque, en otros, altamente creativas para su obra.

Ramón Bello, única pareja de baile dosquinceña para Molinicos, hace alarde de su vasto conocimiento sobre la vida y obra de Balzac (casualmente el 7 de marzo, a las 18:30 en los salones de la Diputación de Albacete, da la Conferencia “Balzac, la ebriedad del Café”) teniendo en mi coche un sitio de excepción ante un improvisado adelanto de dicho evento con una entretenida e interesante disertación durante el trayecto.

Tal era la descripción y relación entre los personajes y las situaciones creadas que parecía estar dentro de la narración; cuando ya aparece el cartel con el cruce para girar a Molinicos, al ver desde el coche todo el monte con una capa de niebla en la cumbre, de repente, salto mentalmente de novela y me meto en “La Niebla” de Stephen King, imaginando al subir al monte que no íbamos a ver un carajo, de barro hasta los ojos y algún que otro monstruo de patas largas y grandes fauces, apareciendo de repente entre la niebla…

Por suerte, no hubo nada de niebla aunque sí mucha humedad, los monstruos ya los llevamos internamente nosotros de serie y en cuanto al barro, lo dejo para unos párrafos más abajo…

 

La carrera de Molinicos está en el Top3 de las serranas más exclusivas y duras del circuito de la Diputación, no tenéis más que comparar dos simples datos con el resto de carreras:

1.- Número de inscritos.

2.- Número de semidioses realmente aparecidos en Meta en cuerpo inmortal (porque después de los casi 14 km con un recorrido en la que un nivel de albañil padecería náuseas, dicho cuerpo, no puede ser humano)

Si a lo anterior ponemos el filtro del parte meteorológico local, resulta que l@s que hemos ido a Molinicos, nos importa muy poco que llueva, truene, caigan chuzos de punta, esté lejos de Albacete, sea de montaña o haya yetis azuzando por los caminos; nos atraen los retos y explotamos el concepto de resiliencia a extremos delirantes.

 

 

El inicio de carrera fue a las 4:30pm en la rotonda de la Plaza de la Constitución, donde nos percatamos que la palabra “todos” los participantes significa “lo mejorcico de cada Club” que, en caso del dosquince, no pudo ser mejor elección (ni peor): Ramón Bello y el firmante, éramos los portadores del Pendón dosquinceño para situarlo en lo más alto del monte y que se viese desde satélite (por eso me entretuve más en la cima para situarlo en sus correctos valores geodésicos…)

Nada más producirse la detonación de manos del edil local, supe que no iba a llegar a la par de José Antonio Hernández Navajas (00:50:00del C.A Diputación, ni acompañando a Mª Ángeles Magán Talavera (00:59:12) del Atletismo C.P. La Roda, ya que durante el instante que estaba pasando por el arco de Salida y ponía mi Crono a 0, al alzar de nuevo la vista a la carretera, la serpiente multicolor (incluyendo a Ramón Bello) parecía más una pequeña lombriz de puntitos de colores corriendo a lo lejos y detrás de mí tan sólo quedaban los lugareños, acompañantes, Protección Civil, dos atletas más, la bicicleta-escoba y Villaescusa al micro.

Los vi tan ilusionados y ansiosos por llegar que decidí no quitarles los primeros puestos de Meta para hacer un detallado estudio sobre la flora local, especialmente la catalogación de Pinos. Sabiendo que el término municipal de Molinicos está a una altura media de 823 m, oscilando entre un mínimo de unos 700 m, y un máximo de más de 1630 m, podemos encontrarnos hasta los 1000-1100m dominando el pino carrasco -Pinus halepensis-. A partir de esa altitud toma el relevo el pino resinero -Pinus pinaster-, y por encima de los 1300-1400m se extiende la sabina rastrera -Juniperus sabina- y el pino salgareño -Pinus nigra-.

 

Ni siquiera pude contener a Carlos García del Elche de la Sierra, puesto que se encuentra en su entorno natural serrano y como la cabra tira al monte…, pudo conseguir un crono de 01:27:33.

A quién sí que alcancé a unos cientos de metros de la salida, es a Marta Soler del Casas Ibáñez, una simpática y joven atleta cuyo padre -Juan Miguel Soler- se dejó arrastrar por la vorágine atlética e hizo un mejor crono de 01:14:42 que ya me habría gustado conseguirlo.

Marta me reconoció por haber coincidido con ellos durante unas decenas de metros en Yeste, subiendo la interminable cuesta de la salida del pueblo pero no pude seguirlos el resto de carrera y, ahora en Molinicos, dijo moderar el ritmo por tenerle mucho respeto al trazado además de tener casi 14kms…

Tuvo una gran paciencia al aguantarme durante toda la carrera donde fuimos en muchas partes comentando técnicas, anécdotas propias y extrañas y teniendo compañía en tramos donde ya no quedaban ni los arrendajos1

 

La primera gran decisión fue mantener el ritmo en la primera bajada hacia el arroyo del pueblo, sin dejarse caer rodando como un Barril lleno de vino para así conservar fuerzas al subir por calle Mayor (donde se recogían los dorsales y la Meta) y los sucesivos giros en la vertical por calle Nueva, Calle Alta y toda la bajada brutal bordeando parte del pueblo por calle Collados hasta llegar de nuevo a la Plaza de la Constitución donde giramos a la izquierda discurriendo la carretera por donde hemos llegado a Molinicos que también posee cierta pendiente…

 

En sí mismo, todo ese recorrido es suficiente para perder los arefusquens cual Castrati2 pero no contentos con semejante vapuleo, aún nos quedaban ganas de recibir más leña en las costillas, y eso que tenía el coche aparcado en esa misma calle como para cogerlo e irme directamente a Albacete, pero estaba tan concentrado en la estrategia de la carrera y en los aplausos, jadeos y gritos de la muchedumbre agolpada en la curva de la rotonda con frases como:

“¡Ánimo, que no os queda nada…!” (Cierto, mi hígado estaba a nada de caerse),

“¡Esa chavalota fuerte y valiente…!” (Refiriéndose a Marta Soler porque viendo mi cara, no inspiraba para halagos)  y también…

“Pero éstos… ¿De dónde salen? Los demás pasaron hace ya rato…” (Señora, estamos realizando un estudio de la calidad de las suelas de las zapatillas en ambientes hostiles)

que ni me percaté de cuándo sobrepasé mi coche.

 

Había un miembro de Protección Civil indicándonos el camino hacia la derecha dejando la carretera y se adentraba en el cogollo de la carrera: la ascensión al Karakórum porque tela de subidita. No recuerdo exactamente lo que le dije justo al girar, si fue “¿Ese barro que se ve en el camino es opcional o va con la carrera?” o quizás “Con todo ese barro se puede reconstruir Mohenho-Daro3”; lo que sí recuerdo es una imagen que me sobrevino como un Flash a la mente durante unos segundos, de un documental en el Canal Playboy…, esto…, no…, perdón, en el Canal Historia, sobre la Primera Guerra Mundial…

 

El 31 de julio de 1917, el comando del ejército británico lanzó una ofensiva cerca del poblado de Passchendaele (Flandes, norte de Bélgica) contra el imperio alemán.

Los británicos tuvieron una victoria pírrica: sus líneas habían avanzado apenas 8 kilómetros sobre las de los alemanes, muriendo, de ambos bandos, más de 585.000 soldados para avanzar solo 8 kilómetros en 3 meses.

 Foto: William Rider-Rider

Si ponéis la foto con algo de pendiente y gente con camisetas de colores, ya tenéis el tramo de barro de casi 1km justo al salir del pueblo. Durante todo ese recorrido fuimos trotando muy pero muy despacio como si hubiese un campo de minas, pegándose las zapatillas al suelo y clamando al cielo para que no estuviese así el resto del trazado. Por suerte sólo fue menos de 1km hasta llegar a un pequeño rellano con un avituallamiento allá por el km 6, en el que girando hacia la derecha bordeamos la falda del monte con pequeños repechos positivos y negativos que nos encaró definitivamente a la subida en sí, hacia el punto más alto de la carrera.


Durante todo ese tramo, Marta Soler siempre iba adelantada subiendo y la iba alcanzando en las pequeñas bajadas, tratando de economizar fuerza aprovechando esos pequeños desniveles a favor para subir los siguientes; todo ello en zigzag hasta llegar a la base de la gran y definitiva ascensión donde, tragando saliva y siendo conscientes que lo más duro se acababa, continuamos hacia delante, no sin antes decirle a los voluntarios que estaban en la misma curva, que en un año les daba tiempo a alisar el terreno y hacerlo más plano, con la consiguiente carcajada de ambos y deseándonos feliz retorno a Molinicos.

Y llegó la cima con el último avituallamiento y unos simpáticos voluntarios nos animaban como si fuéramos los primeros en alcanzarla y detrás de mí, os aseguro que quedaban muy pocos corriendo. A partir de ese punto, bajamos a un ritmo que ya querría haber tenido de media pero la joven compañera, con muy buen criterio y respeto al terreno/desnivel y a sus propios dientes, contuvo su velocidad máxima de bajada hasta la misma incorporación a la carretera, a menos de 2 km del final, extremo que facilitó recorrer ese trayecto con cierta dignidad y, además, vino Juan Miguel Soler, el padre de Marta, a recogerla y nos acompañó, hasta pocos metros antes de la llegada a Meta, en la que hacemos un pequeño sprint para cruzarla con un poco más de ademán atlético.

 

SUBIDA AL PODIO.

Al cruzar la Meta, el inefable speaker Paco Villaescusa, vuelve a nombrarnos, tanto a la compañera de carrera como a mí con apellidos completos, esta vez para indicarnos que no nos vayamos porque tenemos que subir al Podio. Entonces le digo a Marta que, probablemente, al llegar simultáneamente a Meta, compartamos el obsequio que daban según varios números aleatorios de llegada, nada que ver con el número de dorsal.

 

Y a los pocos minutos empiezan a nombrar a atletas con obsequio de diversas empresas locales, y después de unos cuantos, nombran sólo a Marta que sube y recoge su caja obsequio. Pasa unos segundos y ya creo que no me va a nombrar cuando después de otros dos compañeros atletas, me nombra para subir al Podio sin tener que ver con los números asignados de entrada en Meta, y cuando ya estamos arriba en el Podio los tres nombrados, Villaescusa, con su peculiar dicción, desvela el motivo de porqué a nosotros tres, nos daban esa pedazo de botella de vino ecológico local como obsequio… ¡¡Por ser los TRES ÚLTIMOS EN LLEGAR A META!!

 

Se me saltaban las lágrimas de la risa por tan curioso premio que, en todos los años que llevo participando en las carreras, nunca había oído nada parecido. Pero, eso sí, agradecido, orgulloso y realmente sorprendido por haber terminado Molinicos en unas condiciones cuasi milagrosas para un cuerpo modelado como el David de Miguel Ángel pero utilizando Panceta y Forro en vez de Cincel y Martillo.


 

Para finalizar, comentar que el chocolate con magdalenas al final de la carrera y el grifo de cerveza en una esquina de la calle, hicieron recordar aquellos felices tiempos pre-pandemia donde se socializaba sin restricciones, prejuicios ni miedos; eso sí, en Molinicos terminamos 192 atletas, la calle era ancha y abierta y mi crono de llegada fue de 01:38:44… ¡¡Ya se habían ido más de la mitad!! Por cierto, Ramón Bello, disfrutó con un 01:24:49 entre pecho y espalda.

 

SEBAS

Podio por méritos propios


GLOSARIO:

1.- Arrendajo: Ave paseriforme de la familia de los córvidos.

            http://www.vertebradosibericos.org/aves/gargla.html

 

2.- Arefusquens: Vocablo inventao pero en el contexto, la frase: “…perder los arefusquens cual Castrati, es equiparable al resultado de la emasculación de los órganos genitales y no precisamente para obtener una tesitura aguda para el Bel Canto.

 

3.- Mohenjo-Daro: Enclave arqueológico más importante del sur de Asia (Pakistán) datado en la Edad de Bronce (de 4.500 años aprox.) construido a base de ladrillo de barro cocido.